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La Programación Neurolingüística es un modelo que comprende el funcionamiento del cerebro y demuestra el poder del pensamiento.
Más allá de las definiciones teóricas de la PNL, que ciertamente importan, quiero destacar de qué manera aporta y enriquece la comprensión del ser humano y de sus comportamientos: la PNL estudia la estructura de la experiencia humana subjetiva, o sea, lo que hay detrás de un comportamiento.
En este sentido, desvela los patrones que dan cuenta de la manera en que funcionamos —las creencias, los valores, la estructura mental, emocional y sensorial—, o sea el mapa mental por el cual nos guiamos en la vida, para lo mejor o lo menos bueno.
Nos empujan en una dirección deseada y afinan nuestra ética interior personal.
Paralizan o empujan en direcciones no tan éticas, alejando a la persona de su centro de equilibrio.
La conformidad —estar en armonía con sus valores profundos, sentirse en su lugar en el mundo— es fuente de bienestar y salud. Es uno de los temas centrales a la hora de sanar y crecer.
La PNL brinda numerosos recursos para pasar del estado presente al estado deseado. Hay un tema faro para el bienestar y el equilibrio, personal y global, que fácilmente queda en último lugar cuando en realidad es primordial: la ecología —la ecología en las acciones, la ecología del cambio.
¿De qué estoy hablando? De que primero está lo primero: cada uno es responsable de sí mismo, de su bienestar, su salud, sus valores, sus sueños, su rol en el mundo. Habla de la responsabilidad de uno mismo, sin excusas hacia sí mismo, y luego de estudiar el impacto de sus acciones y negociar para que el bien común sea respetado.
Esta ecología humana e interhumana es todo un desafío; sin embargo, es realmente clave para evitar conflictos, así como a la hora de resolverlos con uno mismo o con los demás. Está en la base de lo que refiere a la salud.
Llevándola al campo de la salud, la PNL —conociendo y practicando sus variadas técnicas, sabiendo elegir un protocolo— acompaña para descubrir cuándo y cómo se programó un problema, y cuándo y cómo se desencadenó, desvelando los mecanismos responsables. Sanar en el presente permite comprender qué nuevos patrones ayudarían a la persona a pasar a otro nivel de conciencia en su existencia, y sanarse.
Asimismo, facilita la comprensión de las demás personas y de uno mismo, y por lo tanto la integración de los opuestos. Por eso apoya la creación de un futuro generativo, con soluciones, posibilidades, crecimiento y salud.
Desde la mirada de esta tecnología y de sus modelos, en el dominio de la salud, permite comprender que cualquier problema de comportamiento o de salud está cumpliendo una función que el Ser, en su totalidad, considera útil —lo queramos o no— hasta que lo comprendemos. Así, la PNL permite hacer de forma clara la distinción entre un síntoma, su manifestación y la intención por la que se genera.
Una sesión individual de PNL y Decodificación es una investigación, donde descubrimos que el pasado y el futuro son construcciones de la mente que dependen de nuestras representaciones internas y no necesariamente de la realidad exterior. De la misma forma en que el futuro no está congelado, tampoco lo está el pasado… y por lo tanto, ¡cambiar es más que posible!
¿Qué suele pasar en una consulta común y corriente? Una persona con un problema le pide a otra que le aporte una solución, y esa solución va a depender de la formación y la especialización del profesional.
En su consulta, la Dra. Mireille Blan sigue el sistema SCORE: Síntoma, Causa, Objetivo, Recursos, Efectos. Es una técnica recapitulativa que centra al paciente en las causas profundas del problema, su deseo de sanar y su participación en ello. Cada parte se observa, se conversa, aporta luz, comprensión y decisiones.
Esta manera de trabajar le da al inconsciente del paciente un mensaje nítido sobre todo el proceso y activa la sanación, ya que moviliza fuerzas hacia los efectos del resultado. La primera pregunta puede ser: ¿cómo es tu vida mañana, cuando estás sano?
Más allá del diagnóstico o de la etiqueta que se le da oficialmente a ciertos síntomas, es la persona quien sabe lo que siente, lo que le pasa y cómo es su vida al respecto. El profesional debe escuchar atentamente antes de opinar: es una fuente de información que se obtiene antes de hacer preguntas.
Hay lo que provocó la crisis, el programa anterior, lo que pasó en el período perinatal, lo que se heredó del clan. Se empieza en el presente y poco a poco se va al pasado, y el paciente es responsable: aceptar su parte de responsabilidad es un paso profundo y fundamental.
Es exactamente la transposición invertida del síntoma. Es preciso, y es importante definirlo cuidadosamente.
Hay múltiples soluciones en función de las causas: los recursos deben barrer las causas. Pueden ser técnicas de PNL a elección según la necesidad —cambios de creencias, concientizar valores, desactivación de anclas, árbol genealógico, cambios nutricionales, testeo muscular, escritura, hipnosis ericksoniana, método PSYCH-K— e interconsultas con médico de medicina biológica u osteópata.
¿Cómo será la vida si el objetivo de sanación se logra? ¿Cuáles son los valores que se recuperan?
En definitiva, la finalidad es encontrar el centro, estar en equilibrio, cuidar y respetar la congruencia: estar en armonía con los propios valores profundos.
La congruencia o coherencia interior es el resultado de actuar conforme a lo que se piensa y se siente: que pensamientos, sentimientos y acciones estén alineados y en armonía. Es una base de la salud y la paz interior.
¿Hay dificultades para asegurar la propia coherencia interna? Sí, las hay: los individuos buscan asegurar su coherencia subjetiva, es decir que el cerebro empuja a las personas a actuar en función de sus creencias profundas. El problema es que, dentro de los sistemas de creencias, muchas fueron y siguen siendo adoptadas por una fuerte influencia social. Lo que se ve y se escucha, y genera emociones de manera repetitiva, puede terminar grabándose en el inconsciente como una verdad, aunque no lo sea.
El resultado puede ser que una persona adopte un comportamiento con el cual anteriormente hubiese estado en disonancia, y con el cual ahora se siente en consonancia. Cuando uno o varios valores de la persona chocan con este nuevo comportamiento, pueden aparecer síntomas.
Un estrés muy grande atravesado sin nadie con quien compartirlo.
Una repetición de estrés sostenida durante un período largo.
No estar en consonancia con sus valores profundos, ni en armonía con su rol y su lugar en el universo.
Por ello, profundizar en este hermoso trabajo sobre los sistemas de valores es fundamental para alcanzar un equilibrio saludable.
«Mi misión en las formaciones y consultas de PNL es acompañar a las personas a descubrir su potencial, en su camino de integridad, equilibrio y salud, gracias al conocimiento e integración de Saber, Saber Hacer y Saber Ser desarrollados por la PNL.»
— Dra. Mireille Blan